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La Historia de la Biblia en 14 Eras

La Historia Bíblica en 14 Eras

Derechos de autor © 2009 por Iva May

Este material no puede ser reproducido sin el permiso escrito del autor.

Para más información acerca El Entrenamiento Cronológico de la Biblia y otros recursos de la cronología bíblica vea: www.chronologicalbibleteaching.com

Traducido por varias mujeres bajo la supervisión de Silvia Mondragón y Cesia Gutiérrez Clearly.

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CONTENIDO DEL LIBRO

Introducción......................................... .. .................... iv LaEradelaCreación.......................... ..............................1 La Era de los Patriarcas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5 LaEradelÉxodo........................................ ...... ..............7 LaEradelaConquista...................................................... 10 LaEradelosJueces......................................................... 12 LaEradelReino............................................................ 14 La Era del Reino Dividido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .17 LaEradelCautiverio.................................... ................... 19 LaEradelRetorno.......................................................... 20 La Era Silenciosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21 La Era del Evangelio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .24 LaEradelaIglesia.......................................................... 27 LaEradelasMisiones...................................................... 29 LaEradelFindelosTiempos............................................... 31

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Introducción

ARMANDO LAS PIEZAS DE LA HISTORIA DE DIOS

“Si no lo puede recordar, entonces no lo sabe realmente”, retó el Dr. Grant Lovejoy. El instó a su clase de Historia Cronológica de la Biblia a aprender y decir de memoria la historia de la Biblia. Muchos creyentes mantienen la idea de leer la Biblia como una resolución de Año Nuevo. Leen Génesis y Éxodo, se empantanan en Levítico y, ya sea que dejan de leer o saltan hasta el Nuevo Testamento. Por lo tanto, conocen pedazos de la historia de Dios; pocos entienden y son capaces de decir la historia bíblica.

El conocido autor y orador Larry Crabb reconoció este dilema y se determinó a conocer la historia de Dios por sí mismo. “En el 2006, después de conocer a Cristo por casi medio siglo, después de años de servicio activo en la iglesia, me di cuenta de que sabía pedacitos de la verdad bíblica, muchos principios y mucha doctrina, pero no sabía realmente la historia en sí.” Crabb explicó el peligro de no conocer la historia de Dios: “Sin la verdad de la historia, coqueteo con el ateísmo, lucho con la incredulidad, oro sin pasión (tal vez con ira), me dedico a mi historia y continuo en una adicción a mí mismo sin esperanza.”1

“La fe bíblica es un gran asunto de memoria”, dijo Bruce K. Waltke. El continúa su discurso sobre los recuerdos al citar a otro teólogo:

Abraham Joshua Heschel dice: “Mucho de lo que la Biblia requiere puede ser resumido, en una palabra: Recuerde.” Recordar no es simplemente un acto mental vacío. Heschel argumenta: “Recordar significa literalmente rearmar el cuerpo, juntar las partes separadas de la comunidad de la verdad, y reunir el todo. Lo contrario de rearmar no es olvidar, sino desarmar.”2

Tim Keller atribuye a nuestro conocimiento “desarmado” de la Biblia al hecho de que la leemos como una serie de historias desconectadas, cada una con una “moraleja” de cómo debemos vivir nuestras vidas. No lo es. Más bien, comprende una sola historia que nos dice cómo la raza humana llegó a su condición actual y, cómo Dios, a través de Jesucristo vino y vendrá a acomodarlas.” También dice: “La Biblia repetidamente nos muestra personas débiles que no merecen la gracia de Dios, no la ven y no la aprecian aun después de haberla recibido...ese es el gran arco de historia bíblica en la cual cada narración bíblica individual encaja3.

Muchos creyentes podrán saber el mensaje de varios libros del Nuevo Testamento y quizás uno o dos libros del Antiguo Testamento, pero no saben la línea de historia de la Biblia. Ningún otro libro es desarmado y estudiado de esta manera.

1 Larry Crabb, Real Church (Nashville: Thomas Nelson, 2009), 99.
2 Bruce K. Waltke, Genesis, A Commentary (Grand Rapids: Zondervan,2001), 322 3 Timothy Keller, Counterfeit Gods (New York: Dutton, 209), 36-37.

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iv

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Entender la historia de la Biblia es como armar un
rompecabezas. La imagen en la caja del
rompecabezas guía al armador al juntar las piezas
dentro de la caja para recrear la que está fuera de
ella. Primero, separa las esquinas y los bordes rectos
de las otras piezas y las junta para tener el marco del
resto del rompecabezas. Luego separan el resto de
las piezas por colores. Utilizando la foto en la caja,
está listo para acomodar varias de estas piezas en su
lugar apropiado. Muchos creyentes, sin embargo,
tratan de entender la Biblia mirando repetidamente a sus libros favoritos de la Biblia sin entender y apreciar el propósito que dicho libro tiene en la historia de Dios. No saben la historia de la Biblia (la foto en el exterior de la caja), ni poseen las esquinas y los bordes rectos de ella (cómo cada uno de los sesenta y seis libros de la Biblia encaja en la historia).

El folleto, 14 Eras, pretende proveer la cubierta de la caja, las esquinas y los bordes rectos de la historia de Dios para que los interesados en entender y adoptar la historia de Dios tengan una estructura en la cual puedan colocar las diferentes piezas de la Biblia que ya saben.

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Separar la historia bíblica en catorce eras capacita a los creyentes a entender la “gran historia” de la Biblia para que puedan recordar y decir la historia.

Tres grandes verdades, como hilos sacados de una prenda, tejida a través de todas las épocas de la Biblia, atándolas juntas y decir Su historia: Dios habla (la flecha azul vertical), Dios actúa (la flecha roja horizontal) y Dios se revela a Sí mismo, Su voluntad, la necesidad del hombre de redención, y el Camino de la redención.

Dios Habla

• Dios se revela a Sí mismo y Su voluntad a través de la Biblia al dar instrucciones e información acerca del hombre y el futuro.

Dios Actúa

• Dios actúa a través de Su historia para cumplir cada promesa hecha al hombre. v

Dios Revela

  • Dios da instrucciones y habla acerca de cosas futuras (la flecha azul vertical) y cumple Sus promesas de generación en generación (flecha roja horizontal) a través de personas escritas en Su historia, quienes aun defectuosos, simplemente creen las promesas de Dios y actúan en fe.

  • Dios desea morar entre Su pueblo y provee un camino por el cual puede hacerlo (sistema sacrificial). En el Jardín de Edén, Dios demostró Sus intenciones redentoras al matar a un inocente animal para cubrir la vergüenza de la desnudez del hombre. Dios estableció la manera el camino hacia Èl a través del derramamiento de la sangre de un inocente en lugar del culpable. El hombre debe confiar en esa cobertura provista por Dios y vivir a la luz de ella.

  • La rebelión y fallas del hombre no evitan que Dios cumpla Sus últimos propósitos redentores de una generación a la siguiente.

  • Observar la obra de Dios al transformar pecadores en santos permite a otros entender el proceso de la formación espiritual.

  • Dios trabaja a través de naciones paganas y sus líderes para cumplir promesas hechas a Su pueblo y la tierra de Canaán. Dios busca a aquellos que se atreven a creerle. Y Se burla de aquellos que piensan que son autónomos y que neciamente viven independientes de Dios. Ninguno puede refrenar Su mano, sea en los cielos o sobre la tierra (Daniel 3:4-5).

  • Dios valora a las mujeres y a menudo introduce mujeres cuestionables en Su historia.

  • El hombre vive en una constante encrucijada. ¿Se sostendrá en las promesas de Dios, caminará con Él por fe y lo obedecerá o será impulsado por la incredulidad, se apoyará en lo que ve en la esfera física y se rebelará contra Él?

    El conocimiento bíblico y la obediencia a la Palabra de Dios son primordial para la salud espiritual del pueblo de Dios. Por lo tanto, el conocimiento bíblico desempeña un papel crucial en proteger al pueblo de Dios del declive espiritual. Moisés escribió Génesis, Éxodo, Levítico, Número y Deuteronomio y mandó que este Libro de la Ley de Moisés fuera leído por completo a la congregación de Israel una vez cada siete años, “para que oigan y aprendan, y teman á Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley” (Deuteronomio 31:9-13). Para mantener estas promesas vivas y la conciencia de Dios real, a Israel se le dio el mandato de mantener las fiestas celebrando anualmente la redención de Dios. Dios estableció otros sistemas que debían ser mantenidos para recordar al hombre de su pecaminosidad, su necesidad de perdón y la santidad de Dios (las ofrendas sacrifícales, el sacerdocio levítico, el arca del pacto y el tabernáculo, etc.).

    El pueblo de Dios debe saber su historia. La iglesia es el custodio de la historia de Dios. Cada generación debe pasar esta historia a la siguiente generación, y deben decirla fielmente y con frecuencia. Sin Su historia el hombre no puede saber de Dios o venir a Él para salvación. “La fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios” (Ro. 10:17)

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vi

Era de la Creación

GÉNESIS 1:1-11:26
(APROXIMADAMENTE 2.500 AÑOS)

En el principio, Dios creó los cielos y la tierra. Creó la tierra vacía y sin forma y en los siguientes seis días, Él simplemente habló y “lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.” (He. 11:3)

Al inicio de cada día, Dios habló y los cielos fueron formados con orden y vida. Dios creó todos los animales y las plantas, Él mandó y cada planta y animal reprodujo según su especie. En el sexto día, Dios creó animales y el hombre fue su creación final, a lo que Él llamó “bueno en gran manera”. Creó al hombre a imagen de Dios, varón y hembra; lo

creó del polvo de la tierra, lo formó y sopló su aliento de vida en él. Los bendijo y les mandó reproducirse y llenar la tierra con más portadores de la imagen de Dios; les ordenó tener dominio sobre toda la vida animal.

Cuando Dios creó a Adán, el varón, lo puso en el huerto de Edén, le asignó la tarea de dar nombre a los animales y le dio instrucciones específicas acerca del huerto. Dios puso dos árboles especiales en medio del jardín: el árbol de vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Dios le dijo a Adán que podía comer de todos los árboles en el huerto, excepto del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque si lo comía de cierto moriría.

Cuando Adán completó la tarea de dar nombre a los animales, se dio cuenta de que él, fuera del resto de la creación, estaba solo. Así que, Dios lo hizo dormir; y mientras dormía, Dios tomó una de sus costillas y le hizo una ayuda comparable a él: una mujer. Dios estableció el matrimonio en el jardín, hombre y mujer unidos en una carne. Dios les ordenó reproducirse de acuerdo con su especie, y caminaron desnudos con Dios en el jardín, y sin vergüenza (Ge. 2:25).

Además, Dios creó seres espirituales poderosos, pero invisibles al hombre. Un espíritu creado por Dios era muy sabio, muy poderoso y muy hermoso. Dios le asignó un trabajo especial: guardar el santo trono de Dios en el cielo, pero este espíritu pronto se llenó de orgullo debido a su gran belleza; deseaba tomar el lugar de Dios en el cielo y gobernar a todos los otros espíritus creados por Dios. Aun dijo: “seré semejante al Altísimo”. Este espíritu dirigió una rebelión entre los otros espíritus. Debido a su maldad y rebelión, estos espíritus que lo siguieron fueron arrojados del cielo. El espíritu que se rebeló contra Dios, hoy lo conocemos como Satanás, Lucifer y la Serpiente. Su nombre significa adversario. Los espíritus que siguieron a Satanás son llamados demonios (Isaías 14:12-14; Ezequiel 28:12b-17).

Satanás sabe que ha sido derrotado y que su tiempo es corto, así que se ha llenado con odio y trabaja furiosamente en contra del hombre. Un día, la serpiente descrita como “astuta, más que todos los animales del campo” que el Señor había hecho, entró en el huerto de Edén, falsificó a Dios y sus instrucciones y engañó a Eva. Ella tomó del fruto del árbol prohibido y comió; le dio a su marido y él comió. Inmediatamente sus

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ojos fueron abiertos y, en su culpa y vergüenza, se escondieron de Dios, porque tuvieron miedo de Él.

El Señor confrontó a la pareja y en lugar de ser honesto con Dios acerca de su pecado, culpó a su esposa y la mujer culpó a la serpiente de su desobediencia por el engaño.

Por esto, el Señor castigó a la pareja por su pecado. Además, maldijo a la serpiente e hizo una promesa acerca de la venida de la Simiente que destruiría a Satanás y restauraría a la humanidad. Dios señaló ese día al sacrificar un “buen” e inocente animal y, con su piel, cubrió la vergüenza de su desnudez. En su misericordia, Dios expulsó al hombre del huerto para que no comiera del árbol de la vida y fuera separado de Él por siempre.

Segunda Generación

Tal como Dios ordenó, el hombre y su esposa, Eva, comenzaron a reproducirse y a multiplicarse; tuvieron hijos, nacidos a la imagen de Adán. Su primogénito, Caín, fue granjero y su segundo hijo, Abel, fue pastor. Cuando llegó el tiempo de adorar a Dios, Caín ofreció del fruto de la tierra y Abel ofreció el primogénito de su rebaño. Dios miró a la ofrenda de Abel con agradó, pero no se agradó de la ofrenda de Caín. Caín se enojó tanto que aún su rostro cambió. Dios vino a Caín, con súplica, y advirtiéndole que resistiera a la tentación del pecado. Caín, sin embargo, mató a Abel, así que Dios maldijo a Caín. Le dijo que su vida sería dura y que ahora viviría en temor y fuera de la presencia de Dios como un fugitivo y vagabundo. Caín salió de la presencia de Dios, conoció a su esposa, tuvo hijos y construyó ciudades. Sus hijos tomaron varias esposas y asesinaron a los que los herían. Él y sus descendientes crearon un mundo para sí mismos alejados de la presencia de Dios.

Dios dio a Adán y a Eva otro hijo a quien llamaron Set. Entendieron que a través de él la simiente vendría y aplastaría la cabeza de la serpiente. A través de los descendientes de Set los hombres comenzaron a invocar el nombre del Señor.

El Diluvio

Las descendencias de Caín y Set empezaron a multiplicarse y a llenar la tierra. En lugar de llenarse la tierra de humanos hechos a la imagen de Dios, la tierra se corrompió y se llenó de violencia. Algunos de los descendientes de Set invocaron el nombre del SEÑOR y caminaron muy íntimamente con Dios. Sin embargo, otros vieron la belleza de los descendientes de Caín y se casaron con ellas llenando el mundo de violencia y corrupción. El Señor vio la magnitud de la maldad humana en la tierra. Entonces Dios se lamentó en su corazón del pecado del hombre y dijo que iba a borrar al hombre de la faz de la tierra. Pero un sólo hombre, Noé, encontró favor delante del Señor, porque caminaba con Dios. Dios prometió que iba a destruir toda carne de la tierra con un diluvio, excepto a Noé y su familia. Dios le ordenó a Noé que hiciera un arca grande. La fe que Noé tenía en Dios hizo que obedeciera a Dios. Cuando el arca estaba terminada, Noé y su familia, junto con los animales que Dios designó, entraron al arca y Dios cerró la puerta. El diluvio empezó.

Todo ser viviente murió en la tierra – todo animal y todo ser humano. Las aguas cubrieron la tierra por 150 días y después Dios mandó un viento para secar la tierra. Dios abrió la puerta del arca y liberó a Noé y su familia. Noé entonces construyó un

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altar al SEÑOR y allí sacrificó como ofrenda de holocausto de los animales y las aves que habían sido aprobados para ese propósito. Al SEÑOR le agradó el aroma del sacrificio y dijo: “No volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud;” (Ge. 8:21). Dios hizo este pacto con Noé que Él nunca más iba a destruir la tierra con agua, y Él puso un arco iris en el cielo. El arco iris es la señal de su pacto para recordarle al hombre de la fidelidad de Dios.

Los hijos de Noé y sus esposas empezaron a tener hijos y a repoblar la tierra. Sus descendientes fueron rebeldes en obedecer a Dios y se quedaron en un mismo lugar y empezaron a construir una torre que llegaría al cielo, llamada Babel. Entonces el Señor confundió a la gente con distintos idiomas y así los dispersó por todo el mundo.

El Libro de Job

Muchos teólogos colocan al libro de Job al principio de la era de los patriarcas. Aunque Job poseía únicamente la historia bíblica de la Era de la Creación, él entendió la expiación sustitutiva y expresó una gran fe en Dios. Las verdades de las historias de la creación le hicieron desarrollar una fe profunda la cual le ayudó a través de sus pruebas. Job revela la soberanía de Dios, las limitaciones de Satanás y la perseverancia de la fe.

¿Qué es lo que la Era de la Creación revela acerca de Dios? Dios Habla

  • Dios lleva a cabo toda la creación por medio de Su palabra.

  • Dios le asigna nombre a todo lo que Él creó y evalúa todo lo que Él creó y lo

    llama “Bueno”.

  • Dios da instrucciones para el presente y para el futuro.

  • Dios establece límites entre la creación y el hombre.

  • Dios confronta Adán y a Eva por su pecado. Él maldice a la serpiente y a Caín.

  • Dios promete redimir al hombre.

  • Dios recorta la vida del hombre y promete no destruir el mundo con agua jamas.

    Dios Actúa

    • Dios creó los cielos, la tierra y todo lo que hay en ellos.

    • Dios provee para cada una de las necesidades del hombre.

    • Dios sacrifica un animal y lo usa para cubrir la desnudez del hombre.

    • Dios expulsa a la primera pareja del huerto y evita que ellos regresen él.

    • Dios abrió los cielos y destruyó a todos los seres vivientes en la tierra, excepto a los que estaban en el arca.

    • Dios dispersó a todas las personas por la tierra y dividió los continentes.

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Dios Revela

  • Dios es bueno. Dios desea tener una relación con el hombre basada en la confianza.

  • El pecado del hombre lo separa de Dios. Como resultado, el hombre vive atemorizado de otros y del mundo espiritual. El miedo, la vergüenza y la culpa que todo ser humano experimenta es la evidencia que nuestra armonía con Dios está rota.

  • Dios se mueve por medio de su promesa para redimir al hombre a través de la simiente de la mujer; “ésta herirá en la cabeza a la serpiente.” Él les otorga una primera imagen de la expiación, cuando Él mata un animal inocente para cubrir la desnudez y culpabilidad del hombre. Dios no acepta otra manera de sacrificio.

  • Dios da instrucciones a una generación que afectará a las futuras generaciones. Cada generación debe comunicar estas instrucciones a las generaciones venideras.

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La Era de los Patriarcas

GÉNESIS 11:27 - 50:26
(APROXIMADAMENTE 360 AÑOS)

Después del diluvio pasaron 10 generaciones, Dios le habló a un hombre llamado Abram, cuyo padre adoraba ídolos. Dios promete a Abram que lo va a bendecir y hacer de él una gran nación, aunque Abram tenía 75 años y su esposa, Saraí, era estéril. Dios le promete a Abram una tierra – la tierra de Canaán. Dios le promete que “Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldijeren. Todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti”. Dios también le dice a Abram que sus descendientes van a ir al cautiverio por 400 años, pero Dios los iba a sacar de la cautividad y los iba a

traer a la tierra que Él había prometido. Las promesas de Dios para Abram requieren fe de parte de Abram. Él respondió simplemente creyéndole a Dios. Eventualmente Dios le cambia el nombre por Abraham y Dios lo consideró justo por su fe.

Después de 10 años, Saraí cedió a la incredulidad, persuadió a Abraham a tener relaciones sexuales con Agar quien era su sierva. Agar da luz a un hijo, Ismael, pero él no era el hijo de la promesa.

Dios ordena a Abraham y a todos sus descendientes varones que se circunciden como un recordatorio de Su promesa, que un día iba a venir el que cumpliría la promesa de Dios. Por 25 años Abraham confió en el cumplimiento de la promesa que Dios le hizo a él con respecto a un varón heredero y Dios le dio un hijo por medio de Sara, llamado Isaac.

Dios mantuvo sus promesas a Abraham de generación en generación. Isaac tuvo dos hijos, Jacob e Esaú. Dios promete que el hijo mayor serviría al menor. El hijo menor de Isaac, Jacob, tuvo doce hijos. José era el hijo décimo primero; Dios le dio dos sueños. José tuvo que esperar 13 años para que se cumplieran los sueños. Los hermanos de José estaban celosos de él y lo vendieron a Egipto como esclavo porque ellos estaban tratando de que esos sueños no se cumplieran. Dios entregó a José a Egipto donde eventualmente José se convierte en el primer ministro del país. A través de su posición en Egipto, Dios rescata a Jacob y a toda su familia. Allí se reunieron durante el tiempo de hambre. Antes de morir Jacob bendice a todos sus hijos. Le promete Jacob a su hijo Judá (a través de Lea) que de su descendencia vendrán reyes, jueces y Silo (el Mesías).

¿Qué nos revela la Era de los Patriarcas acerca de Dios? Dios Habla

  • Dios es el que inicia una relación entre Abram y Él. Dios se obliga asimismo a cumplir la promesa dada a Abraham de un heredero, una tierra y una nación la cual será una bendición a todas las familias del mundo.

  • Los detalles en las instrucciones de Dios revelan su conocimiento del futuro y su determinación en cumplir todas sus promesas que Él hizo a las generaciones pasadas.

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Dios Actúa

  • Después de 25 años Dios abre la matriz estéril de Sara, pues le prometió un hijo a Abraham.

  • Dios proporcionó un carnero sustituto como ofrenda en lugar de Isaac. Dios Revela

  • Hay un intervalo entre cuando Dios hizo la promesa y el tiempo en que se cumple. Durante este tiempo el hombre debe caminar con Dios por fe (He.11:6).

  • Las cosas nunca son como se ven en el reino natural. Las circunstancias son el indicador menos fiable a la realidad espiritual.

  • Dios toma al hombre tal como es y, a través de una serie de circunstancias orquestadas por Dios a lo largo del tiempo, cambia al hombre y le enseña a confiar en Él y le muestra Su pacto fiel.

  • La gente imperfecta no impide que Dios cumpla con Sus promesas. Más bien, a través de gente imperfecta Dios logra sus propósitos y recibe la gloria.

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La Era del Éxodo

EXODO, LEVÍTICO, NUMEROS, DEUTERONOMIO (APROXIMADAMENTE 470 AÑOS - EXODO 12:40 - 41)

En estos próximos 400 años los descendientes de Abraham se multiplicaron en Egipto y los egipcios los usaron como esclavos, exactamente como Dios le había dicho a Abraham que iba a pasar. Los descendientes de Abraham vivieron en Egipto por 400 años hasta que los egipcios los trataron con tanta dureza que mataban a los varones recién nacidos porque tenían miedo de ellos. Los hijos de Abraham, los israelitas, clamaron a Dios en angustia por la crueldad que estaban viviendo. Dios oyó su clamor

y levantó un libertador llamado Moisés. Dios mandó 10 plagas a los egipcios hasta que los dejaron irse de Egipto. Cada una de las plagas mostró el gran poder de Dios sobre los dioses de Egipto; y esto probó que Dios es más poderoso que cualquier ídolo o espíritu maligno. En la décima plaga, Dios promete mandar la muerte sobre cada hijo primogénito de Egipto. Dios prometió pasar por alto la casa que tuviese la sangre del cordero perfecto que habían sacrificado como ofrenda (El Cordero de la Pascua) sobre los marcos de la puerta. La sangre significaba que la muerte había venido a esa casa (a través del cordero sustituto). De esta manera Dios liberó a Israel de Egipto. Dividió las aguas del Mar Rojo para que los Israelitas pudieran pasar por en medio del mar, pisando tierra seca. El Señor devolvió las aguas a su lugar cubriendo y destruyendo al ejército egipcio que perseguía a Israel.

Aunque Dios sacó a Israel de Egipto como Él había prometido, Israel estuvo vagando por el desierto por 40 años al rehusarse a confiar plenamente en Dios. Por medio de milagros Èl proveyó alimento y agua, pero ellos se quejaron de Dios de todas formas. Dios iba delante de ellos y los guiaba durante el día mediante “una columna de nube y les daba luz durante la noche con una columna de fuego.”

En el primer año de viaje de Israel, Dios les dio sus leyes incluyendo los diez mandamientos, los cuales Él grabó en las tablas de piedra. Él también les dio instrucciones morales (especialmente Los Diez Mandamientos) leyes civiles de función social, y leyes ceremoniales (instrucciones sobre el tabernáculo de Reunión), los sacerdotes, los sacrificios, el manual de las celebraciones de las fiestas (la Pascua, etc.), matrimonio (y los matrimonios mixtos), y de cosas del futuro. Dios instruye a Su pueblo que no tengan otro dios, sólo a Él y que no tengan ningún ídolo de ninguna cosa en el cielo o en la tierra. Dios ordenó a Su gente que solamente a Él adoraran.

Mientras Dios le daba el resto de los estatutos a Moisés, los Israelitas le dieron la espalda a Dios y llamaron al hermano de Moisés, Aarón, para que les hiciera un ídolo para adorar. Ellos querían un dios que pudieran ver. Dios le dijo a Moisés que Èl iba a destruir a los Israelitas por su desobediencia al hacer y adorar un ídolo. Moisés se interpuso entre Dios y el pueblo de Israel y pidió misericordia para ellos. Dios los castigó para que no regresaran a sus ídolos. Dios los dejó vivir después de su pecado, y así Moisés los guío a construir el Tabernáculo, cumplir el sacerdocio, ofrecer los sacrificios, y guardar las celebraciones.

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Dios promete a Su pueblo un profeta como Moisés quien algún día guiaría a Su pueblo. Dios ordena que se construya una caja cubierta de oro por todas partes, donde se pondrían las tablas de pacto, (los Diez Mandamientos), una urna de oro que contenía el maná (la comida que Èl proveyó en el desierto), y la vara que de Aarón que reverdeció (Hebreos 9:4). Esta caja, el arca del pacto, fue un símbolo físico de la presencia de Dios en medio de Su pueblo. Una vez al año, en el día de la expiación (Levítico 16), la sangre de un becerro era rociada sobre la tapa del arca (el propiciatorio) para recordarle a las personas la penalidad de sus pecados (la sangre del inocente a favor del culpable).

Dios le dio instrucciones a Israel para el futuro cuando ellos hubiesen querido un rey. Dios levantó un líder para que los llevara a la Tierra Prometida, Josué, el asistente de Moisés. Antes que los Israelitas entrasen a la Tierra Prometida, Dios les avisó sobre la bendición por la obediencia y la maldición por la desobediencia (Levítico 26; Deuteronomio 28), las cuales ellos tenían que proclamar en la tierra nueva: bendiciones para que gozaran de la tierra y vivieran en ella para siempre si seguían y confiaban en Dios; y la maldición de sequía en la tierra y cautiverio por sus propios enemigos, si ellos le daban la espalda a Dios y adoraran otros ídolos y espíritus malos y si cometían inmoralidad sexual.

Moisés preocupado que hubiera un continuo conocimiento de la ley, mandó que una vez cada 7 años se leyera el libro de la ley a la congregación entera. Él también ordenó de cuando Israel tuviese un rey, así como los pueblos alrededor de ellos, esos reyes futuros tenían que escribir su propia copia del libro de la Ley, la cual tendrían que leer todos los días de su vida.

¿Que nos revela la Era del Éxodo acerca de Dios?

Dios Habla

  • Dios llama a Moisés a que regrese a Egipto y saque a Israel de Egipto.

  • Dios le da a Israel mandamientos, leyes (ceremoniales, morales y dietéticas), esto es para que su pueblo se distinga de los demás y revelarles su necesidad de redención. Instruye a Moisés que construya el tabernáculo de reunión y así Él podría habitar en medio de Su pueblo. Además, escogió a los levitas para que le sirvieran.

    Dios Actúa

  • Dios aflige a Egipto con 10 plagas para provocar que dejaran libre a Su pueblo Israel para adorarlo en el desierto.

  • Dios divide el mar Rojo para rescatar a Su pueblo de Egipto y ahogar a los egipcios.

  • Dios cuida de Israel con una nube sobre el tabernáculo por el día y con el fuego sobre él por la noche.

  • Dios destruyó a los rebeldes que había en Israel.

  • Dios establece la Pascua y el día de la Expiación como eventos que se celebrarían anualmente para mantener presente ante ellos la promesa de redención.

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Dios Revela

  • Dios oye el clamor de Su pueblo (aunque ellos no son conscientes de que Él presta atención) y levanta a hombres para sacar a su pueblo de la opresión.

  • Dios se deleita en habitar en medio de Su pueblo y guiarlo. Él provee el camino para que un Dios Santo pueda habitar en medio de gente impía (el tabernáculo de reunión).

  • Mientras Dios trabaja para redimir a Su pueblo, Él también juzga a los que los oprimen.

  • Dios le da a Israel instrucciones con respecto a situaciones en el futuro y espera que el pueblo las transmita a las generaciones futuras.

  • El conocimiento bíblico prepara al pueblo de Dios para ver sus promesas de redención y aceptar la obra providencial de Dios en sus vidas.

  • El hombre necesita leyes para guiarlo en su comportamiento espiritual y social. Las leyes no cambian el corazón, pero las leyes establecen normas justas que revelan su pecado y su necesidad de salvación.

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JOSUÉ

La Era de la Conquista

(APROXIMADAMENTE, 50 AÑOS)

Bajo el liderazgo de Josué, Dios entrega la tierra en las manos de Su pueblo. Él divide la tierra en doce secciones y guío a Israel para que conquistara a los pueblos de esa tierra. Dios usó a Josué para cumplir con la promesa que le había hecho a Abraham de darle la tierra de Canaán en Génesis 15.

El encuentro de Josué con el comandante del ejército del SEÑOR, lo preparó para dirigir a Israel. Durante sus primeros años de liderazgo construyó un altar al Señor; reunió a Israel y leyó el libro

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de la Ley a toda la asamblea.

La primera batalla de Israel (en Jericó) ofreció una oportunidad para que Israel pudiera ver el poder mostrado por Dios. Dios se reúne con Josué y le da instrucciones muy específicas para la toma de la ciudad - instrucciones que no tenían sentido pero que requerían de mucha fe de parte de Josué. Dios hace que Israel marche alrededor de las murallas de la ciudad por 7 días causando que las murallas se derrumbaran al sonido de los gritos del pueblo de Israel al séptimo día. De esta gran ciudad amurallada, la única persona que se salvó fue una mujer y su familia. Rahab mostró una fe extraordinaria en el Dios de Israel porque ella había oído las hazañas que Dios había hecho por Israel al secar el mar Rojo cuando salieron de Egipto, como proveyó por su pueblo en el desierto por 40 años y los protegió de los pueblos al otro lado del río Jordán.

Después de conquistar a los cananeos, Josué dividió la tierra de Canaán entre las doce tribus.

Josué amó a Dios. El empezó su liderazgo exaltando el libro de la ley que Moisés le mandó (Jos. 1:8) y celebrando la pascua (Jos. 5:10). Terminó su liderazgo recitando la historia de Israel y la fidelidad de Dios. El escribió su exhortación final en el libro de la ley de Dios (Jos. 24:26). Él vivió su vida bajo la sombra de la palabra de Dios. Josué fue fiel a su tarea y mientras estuvo vivo, la gente siguió al Señor. Después que Josué murió, la gente empezó a adorar a los ídolos de los pueblos que vivían en esa tierra y se apartaron del Señor.

¿Qué es lo que la Era de la Conquista revela acerca de Dios?

Dios Habla

  • Dios conecta el conocimiento bíblico a la vida espiritual de Israel (Josué 1:8).

  • Dios se estableció como el comandante de los ejércitos de Israel.

  • Dios da instrucciones que requiere fe en Èl y demanda absoluta obediencia de Israel.

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Dios Actúa

  • Dios muestra su poder en una manera muy inusual cuando divide el río Jordán y destruye a Jericó.

  • Dios protege a Rahab y a su familia cuando ella deposita su confianza en Èl.

  • Dios destruye a Achán y a su familia por la desobediencia de él.

  • Mientras Josué peleaba para proteger a los Gabaonitas, Dios detuvo el sol.

  • Dios dividió la tierra de Canaán entre las 12 tribus.

    Dios Revela

  • Líderes guiados por Dios deben ser mentores para la próxima generación a través del conocimiento de la Biblia y confiar en el Dios viviente. La mayoría del pueblo de Dios son seguidores y se necesita líderes fuertes que caminen con Dios para prevenir que ellos se desvíen y desobedezcan a Dios.

  • Dios rescata a las personas que depositan su confianza en Él, aunque sean de naciones paganas.

  • Dios permite que Sus hijos se enfrenten con sus enemigos para enseñarles a depender de Él y mostrar su gran poder.

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La Era de los Jueces

JUECES, RUT
(300 AÑOS APROXIMADAMENTE)

Después de la muerte de Josué, una generación nueva se levantó que no honró al Dios ni siguió sus caminos. Por los siguientes 275 años, los Israelitas estuvieron en un círculo de pecado porque se mantuvieron alejados de Dios adorando a los ídolos de esos pueblos de la tierra. Ellos adoraron a ídolos (pecado), y Dios los entregaba en las manos de sus enemigos (opresión y esclavitud). Ellos vivían en opresión hasta que se humillaban y clamaban a Dios para que los ayudara (súplica). En respuesta a su humildad, Dios levantaba un juez para que los liberara de sus enemigos

(salvación). Mientras el juez vivía la gente seguía a Dios y vivía a salvo (paz), pero cuando el juez moría, la gente regresaba a los ídolos. Dios, de nuevo, los entregaba en manos de sus enemigos hasta que ellos le clamaban.

En un período de 275 años, 7 veces los Israelitas se apartaron de Dios. Él levantó a catorce jueces (algunos jueces notables incluían una mujer llamada Débora, Gedeón, Jefté, Sansón, Elí, Samuel) para liberarlos cuando ellos clamaban por misericordia. Los tiempos de opresión duraban de siete a cuarenta años. El pueblo también pidió a algunos de los jueces que reinaran sobre ellos como reyes cumpliendo la promesa que Dios le hizo a Moisés (cuando pedirían un rey - Deuteronomio 17:14). La historia de Rut y Noemí ocurre en uno de estos ciclos de pecado. Noemí huye de Israel durante una hambruna y regresa cuando oye que hay pan otra vez en la tierra. Esto coincide con las provisiones de Bendiciones y Maldiciones que están en Deuteronomio 28. Rut tiene un hijo con Booz (descendiente de Judá). Su bisnieto, fue el segundo rey de Israel.

Pecados sexuales horribles y crímenes ocurrieron durante este periodo de la historia de Israel, así como una corrupción del sacerdocio (el mismo nieto de Moisés - Jueces 18:30).

¿Qué revela la Era de los Jueces acerca de Dios?

Dios Habla

  • Dios usa la opresión y a los opresores para llamar la atención de su pueblo y para que se vuelvan a Él.

    Dios Actúa

  • Dios levanta enemigos para que opriman a su pueblo esperando que su pueblo se vuelva a Él.

  • Dios levanta hombres y mujeres como profetas, jueces y líderes militares. Dios no solamente le da posiciones de liderazgo a las mujeres, sino que trae mujeres (y hombres) improbables a Su historia.

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Dios Revela

  • El deterioro espiritual ocurre en el pueblo de Dios ante la ausencia del sacerdocio santo y la proclamación de la Palabra de Dios.

  • En su orgullo, el hombre vivirá bajo opresión por años antes de humillarse y clamar al Señor.

  • El hombre prefiere vivir bajo opresión que dejar que el Dios reine en su vida como Rey.

  • Dios responde al clamor humilde de Su pueblo.

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La Era del Reino

I Y II SAMUEL; I REYES 1:11; I CRÓNICAS; II CRÓNICAS 1-9; PROVERBIOS, ECLESIASTÉS, CANTAR DE CANTARES; SALMOS

(APROXIMADAMENTE 120 AÑOS)

Al final del tiempo de los jueces, Dios da a una mujer estéril un hijo a quien ella nombró Samuel. Samuel gobernó como el último juez y el primer profeta post-jueces. Él ungió al primer rey de Israel en el año 1051 A.C. Saúl, el rey, era todo lo que el pueblo pensaba querían en un rey: era guapo, un cabeza más alto que otros hombres y venía de una familia próspera. Mientras que el cumplimiento de la petición del pueblo fue satisfecho, Saúl probó la verdad que el hombre ve lo de afuera, pero Dios ve el corazón. Temprano en el reinado de Saúl,

Dios le dijo a Samuel que le dijera a Saúl que destruyera a Amalec, una tribu que había atacado a Israel en el desierto cuatrocientos años antes. Si Saúl hubiera tomado el tiempo para leer el libro de la Ley, habría leído acerca de la profecía de la destrucción de Amalec (Éxodo 17:14; Deuteronomio 25:17). En lugar de obedecer a Dios, Saúl preservó lo mejor de las ovejas y del ganado y perdonó al rey, Agag. Cuando Samuel confrontó a Saúl, Saúl culpó al pueblo de su desobediencia; este desafío le costó el reino.

Luego Dios levantó a un joven pastor llamado David, un descendiente de Judá, el menor de ocho hijos, quien había conocido a Dios desde su juventud y había experimentado la liberación y el poder de Dios al defender las ovejas de su padre de un león y de un oso. En apariencia, David no se veía como un rey por fuera, pero Dios mira el corazón. Un día, cuando todos los hermanos de David estaban en la guerra con el ejército de Saúl, el padre de David lo envió a ver cómo estaban sus hijos. David obedeció a su padre. Cuando David alcanzó al ejército, vio a Saúl y a su ejército aterrorizados por Goliat, un poderoso guerrero en el ejército Filisteo. Por su fe en Dios, David se ofreció para pelear contra el gigante, y mató a Goliat. El pueblo de Israel se enamoró de David, y Saúl se llenó de celos por el éxito de David. Por los próximos trece años, Saúl intentó matar a David, hasta que el mismo Saúl murió peleando contra los Filisteos.

David llegó a ser rey en el año 1011 a.C., reinó por cuarenta años, y exitosamente dirigió a Israel en varias batallas. Trajo de nuevo el arca del pacto a Jerusalén, la ciudad de David. Él amaba a Dios, amaba la Palabra de Dios y quiso construirle un templo como morada permanente entre Su pueblo. Dios no permitió que David construyera el templo, porque era un hombre de guerra, pero le dijo que su hijo Salomón lo construiría, y que Dios le edificaría a David una casa eterna, un rey que se sentaría en su trono para siempre. David pasó el resto de su vida recolectando materiales para construir el templo.

Cuando Dios dio a Moisés la Ley, cuatrocientos años antes, Dios instruyó al pueblo acerca del comportamiento de un rey: el rey no debería volver a Egipto por caballos para formar un ejército, el rey no podría ser un extranjero, no debería tener múltiples esposas y no debería amarse riquezas para sí mismo. Además, el rey debería escribir una copia del libro de la Ley con su propia mano y leerla cada día de su vida. David

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amaba la Ley de Dios, meditaba en ella y escribió varios salmos (cantos) acerca de Dios.

Aunque David amaba al Señor y Su Palabra, se apartó de Dios y pecó penosamente cometiendo adulterio con Betsabé, la esposa de uno de sus hombres fuertes. El, entonces, planeó la muerte del hombre y se casó con Betsabé. Dios lo confrontó a través de su profeta, Natán, y David se arrepintió en profundo quebrantamiento. El primer hijo de la relación adúltera murió, pero el segundo, Salomón, heredó a su padre en el trono de Israel.

Salomón pronto reconoció que ser el rey de Israel requería la sabiduría manifiesta de Dios; cuando Dios le preguntó que quería, él pidió sabiduría. Dios honró su petición y la sabiduría de Dios sobre la vida de Salomón lo distinguió entre todos los reyes de la tierra. Los libros de Proverbios, Cantar de los Cantares y Eclesiastés son registros de la gran sabiduría de Salomón. Él cumplió con el deseo de su padre y construyó un templo a Dios Viviente. Sin embargo, Salomón no siguió el mandato dado a los reyes con respecto a tener muchas esposas. Tuvo 700 esposas y 300 concubinas y, como resultado, su corazón se apartó de Dios.

¿Qué nos revela la Era del Reino acerca de Dios? Dios Habla

  • Cientos de años antes Dios prometió que Su pueblo desecharía Su gobierno y desearía reyes como aquellos a su alrededor.

  • Cientos de años antes Dios habló a Israel acerca de colocar Su Nombre permanentemente en ellos.

  • Antes que Israel tuviera un rey, Dios ya les había dado instrucciones acerca del comportamiento del rey de Su pueblo.

  • Dios habla a sus reyes a través de Sus profetas. Dios Actúa

  • Dios desarrolla al hombre que Él establece en el trono de Israel en los rediles de la oscuridad y en la hoguera de huir del rey Saúl.

  • Dios da valentía y empodera al que confía en Él completamente.

  • Dios perdona los pecados graves del hombre contrito y quebrantado. Dios Revela

  • Dios y hombre difieren de las cualidades necesarias para guiar a Su pueblo.

  • La dureza de corazón y la rebeldía roban la efectividad del liderazgo de los

    hombres.

  • Dios cumple sus promesas hecha a individuos en el pasado levantando personas que guíen en el presente.

  • La promesa de Dios hecha a David de que sería rey de Israel dependió de la actividad de Dios.

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  • El declive espiritual ocurre en las vidas de aquellos que descuidan las responsabilidades dadas por Dios y por la Palabra de Dios.

  • Aun aquellos que caminan con Dios son capaces de cometer los actos más atroces. Su reacción, cuando es confrontado por su pecado, revela la verdadera actitud hacia Dios.

  • Los líderes necesitan la sabiduría de Dios sobre sus vidas para llevar a cabo sus tareas.

  • Cuando el hombre se desinteresa por los parámetros justos de Dios, siempre sufre las consecuencias.

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Era del Reino Dividido

II REYES; II CRÓNICAS 10-36; ABDÍAS; JOEL; MIQUEAS; ISAÍAS; JONÁS; AMÓS; OSEAS; NAHUM; SOFONÍAS; JEREMÍAS; HABACUC

(ISRAEL, 209 AÑOS; JUDÁ, 345 AÑOS)

Cuando Salomón llegó a ser rey en el año 971 a.C., pasó los primeros siete años de su reinado construyendo el templo de Dios. Después, se casó con mujeres extranjeras, amasó riquezas, hizo un ejército y comenzó a ir detrás de los ídolos de sus esposas en lugar del Dios viviente. Violó las reglas respecto al carácter del rey que Dios había dado a través de Moisés en el desierto (Deuteronomio 17). Al final de su reinado, Jeroboam, uno de los generales de Salomón, lideró una rebelión y huyó a Egipto. El hijo de Salomón, Roboam, llegó a

ser rey. Cuando el pueblo le pidió reducir los impuestos, él escuchó al consejo de sus contemporáneos en lugar del consejo de los ancianos. Su aumento en la carga creó una situación de amotinamiento. Jeroboam regresó de Egipto y tomó ventaja del enojo del pueblo, y diez tribus se separaron de Roboam para seguirlo, dividiendo al reino en el reino del norte de Israel y el reino del sur de Judá.

Jeroboam, para mantener el control de sus diez tribus, estableció una nueva religión, basada en la adoración de ídolos que él había traído de Egipto. Mezcló la adoración de ídolos con la adoración al Dios verdadero. Usaba los días de fiestas y sacrificios de Israel para adorar ídolos y estableció un sacerdocio no basado en la ley de Dios. Porque Jeroboam guío al pueblo a adorar ídolos, cayó bajó la maldición de Dios y toda su familia murió. Mucho tiempo después, fue conocido como “Jeroboam, hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel,” cuyo nombre llegó a ser una marca de vergüenza. Algunas familias de las diez tribus regresaron al reino del sur para adorar al verdadero Dios.

Diecinueve reyes gobernaron después de Jeroboam en el Reino del Norte del Israel; cada rey actuó perversamente y adoró ídolos. Dios envió al reino del norte profeta tras profeta (Elías, Eliseo, Oseas, Jonás y Amós), quienes realizaron milagros y llamaron a las personas a volverse de los ídolos al Dios viviente. El pueblo nunca volvió a Dios; aun así, Dios levantó a los Asirios contra Israel y los envió a cautiverio lejos de su tierra en el año 722 a.C. Este cautiverio cumplió con las promesas que Dios había hecho a Israel en las Bendiciones y Maldiciones.

En el reino del sur de Judá, el pueblo siguió a Dios mientras tuvieron un rey que siguiera a Dios y amara Su Palabra. Un día, uno de los reyes de Judá se casó con una princesa perversa de Israel, la hija de Acab y Jezabel, el rey y la reina más malvados del norte. Esta princesa influyó al rey y a su pueblo para que siguieran a los ídolos y sirvieran a los espíritus malvados, Dios envió profeta tras profeta (Miqueas, Isaías, Nahúm, Sofonías, Jeremías, Habacuc) para que llamaran a Su pueblo de vuelta a Él. Estos profetas profetizaron del rey justo del linaje de David quien gobernaría a Su pueblo con justicia y salvaría a Su pueblo de sus pecados. El profeta Jeremías, quien había profetizado acerca de este rey venidero, y profetizó que los pecados del pueblo de Judá los enviarían a cautiverio por setenta años, que el templo sería destruido y que servirían a sus enemigos. En lugar de volverse de los ídolos y hacia Dios, el pueblo

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escuchó a las palabras de los falsos profetas y continuó en su pecado. Además, Jeremías también profetizó de un tiempo cuando Dios tomaría Su ley y la escribiría en los corazones de su gente, y no sólo en el libro de la Ley. Isaías también profetizó de un Mesías venidero y de un nuevo pacto.

¿Qué revela la Era del Reino Dividido acerca de Dios? Dios Habla

  • Dios advierte a Israel acerca de las ramificaciones de la idolatría y la desobediencia a través de las Bendiciones y Maldiciones a través de Moisés cientos de años antes de caer en el pecado.

  • Los profetas mayores hablaron en nombre de Dios en esta época. Dios Actúa

  • Dios retiene la lluvia, destruye a los profetas de Baal, provee milagrosamente para Elías y hace grandes milagros a través de Eliseo como reprensión a la rebeldía de Israel.

  • Dios levanta naciones para oprimir a Israel.

  • Dios envía profetas para llamar a Su pueblo al arrepentimiento. Dios Revela

  • Los gobernantes usan la adoración idolátrica para enlazar el corazón de la gente hacia sí mismos.

  • Los buenos reyes guían a Israel a adorar al verdadero Dios, mientras que los reyes malos alejaron de Dios el corazón de Israel.

  • Dios continúa buscando una relación con Israel enviándoles profetas para instar a Su pueblo a arrepentirse y a volverse a Él.

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La Era del Cautiverio

LAMENTACIONES; EZEQUIEL; DANIEL (70 AÑOS)

En el 586 a.C., el rey de Babilonia invadió Jerusalén, la capital del reino de Judá por tercera y última vez llevando cautivos a varios judíos a la ciudad capital de Babilonia. En medio de esta confusión, Dios se levantó y habló por medio de profetas para guiar a Su pueblo. Entre los cautivos de Babilonia, Ezequiel profetizó acerca del regreso de Dios a Su pueblo. En las cortes reales de Babilonia y, más tarde, de Persia, Daniel profetizó acerca del Hijo del Hombre quien reinaría en el Cielo. En Judá, Jeremías profetizó acerca de la

promesa divina de regresar a Su pueblo a la tierra después de 70 años. Hizo un llamado al pueblo de confiar en Dios y no regresar a Egipto. Jeremías le dijo a la gente que Dios tenía planes de paz para ellos y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza. (Jeremías 29:11)

¿Qué revela la Era del Cautiverio acerca de Dios? Dios habla

• Dios promete bendecir a aquellos que se someten a los Babilonios y que los regresaría a Judá después de setenta años.

Dios Actúa

  • Dios levanta profetas que fielmente advirtieron a Israel de juicio inminente.

  • Dios levanta una nación feroz para sitiar y destruir a Jerusalén, y llevar a la

    gente en cautiverio.

    Dios Revela

  • Dios mantiene Sus promesas de juicio.

  • Dios muestra misericordia a Su pueblo, aún en medio del juicio.

  • Dios no olvida a Su pueblo, sino que envía profetas para hablarles y darles consuelo.

  • De los días de oscuridad en la historia de Israel vinieron algunas de las más brillantes promesas de redención.

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La Era del Retorno

ESTER; ESDRAS; NEHEMÍAS; HAGEO; ZACARÍAS; MALAQUÍAS (APROXIMADAMENTE 85 AÑOS)

Al final del período de los 70 años, Dios levantó a un rey llamado Ciro (profetizado por Isaías). Él envió el primer grupo de exiliados de regreso a Jerusalén, tal como Dios dijo, para reconstruir la ciudad y el templo. Él mandó artículos, utensilios y tazones de oro y plata que Nabucodonosor se había llevado cuando él capturó la ciudad. Cuando el pueblo se cansó del trabajo, Dios habló a través de Hageo y Zacarías para animarlos a terminar el templo. Los judíos cautivos quienes vivían en Persia fueron amenazados por una persona

poderosa en el gobierno del rey Asuero, así que Dios trajo a una chica judía, Ester, como la reina de los persas para salvar a su pueblo de una muerte segura. Dios también levantó a Esdras, un sacerdote fiel, para que regresara a Su pueblo a la tierra que Él había prometido a Abraham. Esdras, junto con el justo gobernador Nehemías, guiaron al pueblo a observar el libro de la Ley, a adorar a Dios, a reconstruir el muro y la ciudad y Dios los protegió de sus enemigos con Su poder. La confianza que tenía el pueblo en los ídolos fue quebrantada. Por el resto de la historia de Israel, nunca más se volvieron a las imágenes hechas por hombres; sin embargo, el profeta Amós (profetizando a Israel) advirtió al pueblo que habría hambre de oír la Palabra de Dios (Amós 8:11). El último profeta de este período, Malaquías, llamó a los sacerdotes a honrar a Dios con sus sacrificios y llamó al pueblo a honrar a Dios con sus diezmos.

¿Qué nos revela acerca de Dios la Era del Retorno? Dios Habla

• Dios levanta profetas quienes fielmente advierten a Israel de juicio y para profetizar de eventos futuros.

Dios Actúa

  • Dios levanta líderes quienes llevan Su corazón a Su pueblo.

  • Dios trabaja en el reino geopolítico para cumplir Sus propósitos redentores. Dios Revela

  • Dios revive los corazones de Su pueblo cuando sus líderes enseñan Su Palabra y la obedecen.

  • Dios coloca personas en lugares estratégicos para que aboguen en nombre de Su pueblo.

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La Era Silenciosa

(APROXIMADAMENTE 400 AÑOS)

La última era antes de la venida del Mesías reclama el título: Era Silenciosa”, porque el canon hebreo se cerró después de la escritura y predicación del profeta Malaquías. Por más de 400 años, Dios no le habló a Su pueblo, ni a través de los profetas ni de otras Escrituras; aun así, Su silencio no equivale a inactividad. Dios providencialmente trabajó para preparar el camino para el Rey a través de varios imperios que gobernaron así cumplir las palabras de Amós 8:11.

Historia de los Años de Silencio (430 – 4 a.C.)

Justamente como Daniel predijo (Daniel 2, 7), cuatro grandes imperios se levantaron y cayeron. Nabucodonosor conquistó el mundo conocido durante los días de Daniel, pero su imperio duró casi un siglo (625-539 a.C.) antes que cayera en manos de los “Medos y persas” (Dan. 5:28).

El imperio persa se extendió desde Egipto hasta la India y al norte de Grecia; este imperio sobrevivió casi dos siglos, pero eventualmente Alejandro Magno venció a los persas al extender el tercer reino de Daniel, el imperio griego, en el mundo. Su muerte precoz produjo una división de su territorio, pero no antes de que la helenización influenciara al mundo conocido. El uso universal del lenguaje griego, los parámetros griegos de pesos y medidas y el sistema monetario afectaron aun a Israel.

Los seléucidas, sucesores de Alejandro quienes eventualmente gobernaron en Israel, tuvieron éxito en apartar al pueblo judío, especialmente cuando el Sirio Antíoco Epifanio IV ofreció un cerdo al dios olímpico Zeus en el Lugar Santísimo. Sus acciones iniciaron La Revuelta de los Macabeos, lo que resultó en un período de independencia. Esta libertad sobrevivió hasta que Roma, el cuarto imperio, envió a su ejército para capturar a Jerusalén y para establecer el gobierno romano a través de gobernadores con poderes otorgados por el emperador.

Tendencias de los Años de Silencio

El judaísmo cambió dramáticamente durante los años de silencio. Las idolatrías anteriores que condujeron a la nación al exilio no fueron toleradas más. Los jasidismos (“separados”) comenzaron a exigir pureza y el retorno a la Palabra de Dios; tal vez fueron los precursores de los fariseos. Las sinagogas llegaron a ser el pilar de la vida espiritual en los pueblos, aunque el Templo mantuvo su prioridad en Jerusalén. Las cortes llamadas sanedrín que constaban de 23 sabios (número impar para evitar un empate) se adjudicaron en las ciudades pequeñas y el gran sanedrín (concejo de 70 más un sumo sacerdote) gobernó la nación desde Jerusalén. El historiador judío Josefo anotó que los saduceos y los fariseos habían existido desde el tiempo de los Macabeos.

Los fariseos se dedicaban a la Ley, guiaban las sinagogas y parecía que tenían el apoyo de la mayoría de la nación. Creían en ángeles (de hecho, la Angelología, estudio de los ángeles y la creencia de su obra mediadora, llegó a ser una gran característica

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del judaísmo4), la resurrección y la venida del Mesías. Los saduceos se aliaron con los poderes gobernantes, dirigieron el Templo, aceptaron solamente los primeros cinco libros de las Escrituras Hebreas, no creían ni en ángeles ni en espíritus y negaban la resurrección futura. La controversia entre estos dos grupos ocasionalmente se hacía pública, pero siempre existía solapadamente debido a lo que transpiraba en la nación. Los Herodianos eran un partido político judío que apoyaba a la familia de Herodes (cuatro generaciones gobernaron en la tierra), usualmente aliándose con los Saduceos para proteger los intereses de Roma y para preservar la paz de Roma (y su posición de autoridad).

La Mishná y el Talmud comenzaron a desarrollarse durante esta época como un comentario extendido de las Escrituras Hebreas. Estos libros incrementaron los mandatos actuales a los que la gente estaba sujeta; cada intérprete añadía sus comentarios al total, y el peso resultante de las leyes cargaron al pueblo con más de 600 reglas para la conducta diaria.

La Importancia de los Años de Silencio

Esta décima era preparó el camino para la venida del Mesías de varias maneras. Después del cautiverio Babilónico, los judíos comenzaron a hablar en Arameo; la helenización trajo un lenguaje común para el mundo, y los judíos de la Diáspora (aquellos esparcidos por el mundo) hablaron el griego. Estos cambios lingüísticos relajaron la actitud judía hacia la Escritura y exigieron la traducción al Griego de las Escrituras Hebreas a la Septuaginta (LXX). La Septuaginta (“Setenta”) supuestamente fue traducida por 70 eruditos en 70 días, de allí el nombre.

Roma pavimentó el camino al construir el sistema de caminos romano y estableció la Pax Romana, la paz romana. Los apóstoles y los misioneros pudieron viajar rápidamente sin obstáculos a través del imperio, predicando las buenas nuevas en un lenguaje (griego) que la gente común pudo entender.

El judaísmo produjo una “vasta variedad de literatura Inter-testamentaria”, pero la “divina gracia mantuvo los libros correctos dentro del compás de la Escritura. Eventualmente y gradualmente, el judaísmo se manifestó en “Los Tres Pilares de Judaísmo”: el tripartido canon de la Ley del AT, los Profetas y los Escritos; la sinagoga, con su nueva adoración litúrgica y sin sacrificios; el Rabinismo que culminó en el Talmud y la Midrash5. La minuta religiosa de la ley creó una carga inaguantable que convenció a los hombres de su error, pero no ofreció esperanza para la libertad verdadera. El templo llegó a ser un lugar de corrupción y la sinagoga llegó a ser un lugar de condenación.

Estas tendencias religiosas y los cambios culturales no fueron accidentes, sino como bajo la mano providencial de Dios para preparar el camino para el Mesías venidero. No es sorpresa que Pablo pudiera escribir a los Gálatas que Cristo nació “en el cumplimiento del tiempo” (Gálatas 4:4).

4 R.A. Stewart y R.J. Wyatt, “Intertestamental Period,” en International Standard Bible Encyclopedia, vol. 2, E-J, ed rev. Geoffrey W. Bromiley, gen. ed. (Grand Rapids: Eerdmans, 1982), 875.
5 Ibid

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(Esta sección de los Años de Silencio fue escrita por Stan May, PhD)

¿Qué nos revela acerca de Dios la Era Silenciosa) Dios Habla

• Dios habló acerca del tiempo cuando Israel experimentaría un período de hambre por oír de Dios (Amós 8:11).

Dios Actúa

  • Dios estuvo activo en el surgimiento y caída de imperios y naciones.

  • Dios siempre tiene un remanente fiel que confía en Él. Dios Revela

    • Aunque Dios está en silencio, Él no está inactivo.

    • Dios trabaja en el ámbito político, elevando y degradando personas para sus propósitos redentores.

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La Era del Evangelio

MATEO; MARCOS; LUCAS; JUAN (APROXIMADAMENTE 33 AÑOS)

La Era Silenciosa concluyó cuando un ángel de Dios se le apareció a un viejo sacerdote y le dijo que él y su esposa estéril tendrían un hijo que regresaría el corazón de los padres a sus hijos y prepararía a Israel para su Dios, como había profetizado Isaías 700 años antes. Cuando la esposa de este sacerdote tenía varios meses de embarazo, el ángel de Dios apareció a una joven virgen comprometida con un hombre justo llamado José, y le prometió a esta chica, María, que por el Espíritu Santo tendría un hijo quien salvaría a Su pueblo de sus

pecados. Su nombre sería Jesús. María creyó en Dios y dio a luz un varón a quien ella llamó Jesús.

Jesús vivió una vida sin pecado por treinta años como un carpintero. Cuando Jesús tenía como treinta, Su primo, Juan el Bautista, el hijo del sacerdote, comenzó a predicar en el desierto acerca del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y a establecer el reino de Dios. Jesús vino a Juan y le pidió que lo bautizara en el Jordán para cumplir toda justicia; cuando Jesús salió del agua, el Espíritu Santo vino sobre Él en forma de paloma, y Dios mismo habló desde el cielo diciendo: “Este es Mi hijo amado en quien tengo complacencia.”

Después Jesús fue tentado por cuarenta días en el desierto y resistió al diablo, Él comenzó a hacer milagros. Como Isaías profetizó, Jesús hizo oír al sordo, dio vista al ciego, liberó a los cautivos y predicó las buenas nuevas al pobre. Jesús sanó y alimentó a miles, perdonó pecados, echó fuera demonios y proclamó el reino de Dios. Él hizo todo lo que complacía a Dios, Su Padre y Él no cometió pecado, haciéndose el perfecto e inocente Cordero de Dios, sin mancha tal y como el cordero sacrificado en Exodo.

Jesús llamó a doce hombres y los entrenó para hacerlos seguidores y enseñarles todo lo que Él les mandó. Parte de la preparación de Jesús para Sus discípulos fue prepararlos para su muerte por los pecadores. Los plebeyos y pecadores amaron a Jesús, pero la multitud religiosa (los Fariseos y Saduceos) lo rechazaron. Después de tres años de amenazas y acusaciones, estos líderes religiosos hicieron arrestar a Jesús, acusándolo falsamente y lo trataron como un criminal. Lo entregaron al gobierno romano quienes se burlaron de Él y lo avergonzaron, y lo crucificaron en una cruz entre dos ladrones. Aunque Él nunca pecó, Él murió en la cruz como una ofrenda por el pecado, como profetizó Isaías: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros (Isaías 53:6)”. Tres días más tarde, Jesús se levantó de la muerte, como Él había prometido.

Jesús, quien no conoció pecado, se hizo pecado por nosotros para que fuésemos hechos justicia de Dios. El perfecto Cordero de Dios murió y tomó los pecados del mundo. El venció al diablo con su muerte; ¡Jesús aplastó la cabeza de la serpiente!

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Jesús, Legalistas, Pecadores y Mujeres

Jesucristo alcanzó tanto a hombres como a mujeres que fueron condenados y rechazados por los religiosos de su tiempo. Las rameras experimentaron su perdón, los endemoniados fueron liberados, enfermos fueron sanados y las viudas experimentaron Su cuidado. La relación de Jesús con los pecadores cumplió su misión de “buscar y salvar lo que se había perdido”. La respuesta a su extravagante amor fue demostrada en numerosas ocasiones, tales como cuando las mujeres lavaron sus pies y los secaron con su cabello o cuando derramaron un perfume caro a Sus pies. Las mujeres fueron las primeras “evangelistas” en llevar las buenas nuevas de Su resurrección a sus discípulos.

Jesús alcanzó a los “pecadores” de sus días. Mientras, Salomón había dicho: “No hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque”, los judíos consideraban ciertas ocupaciones (como cobradores de impuestos) y a cierto tipo de personas (leprosos, rameras) pecadores. Jesús se acercó a estas personas, les ministró, les predicó las buenas nuevas de salvación y hasta comió con ellos. Cuando la multitud religiosa lo criticó por su conducta, Él respondió: “No vine a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”.

Al mismo tiempo, con frecuencia regañaba a aquellos que se creían religiosos, por sus obras o que no necesitaban a un salvador debido a su estatus. Estos legalistas (personas que creían que podían alcanzar o mantener su justicia por obras) recibieron de Cristo la condenación más temible porque se veían a sí mismos como mejores que los demás. Cuando Jesús sanó al hombre nacido ciego, Él se regocijó de que los que eran ciegos podían ver, pero se contristó de que aquellos que podían ver eran ciegos. Los legalistas que lo oyeron preguntaron: “¿Acaso nosotros somos también ciegos?” El respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado, mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece” (Juan 9:41).

Jesús invirtió mucho de sus últimos dieciocho meses preparando a sus discípulos para su muerte y resurrección. Los envió a llevar las buenas nuevas de Jesucristo a Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.

¿Qué revela la Era del Evangelio acerca de Dios? Dios Habla

• Cada promesa y cuadro de la redención dadas por Dios a través del Antiguo Testamento es cumplida completamente por Jesucristo.

Dios Actúa

  • Jesús sana a las personas de sus enfermedades, los libera de los demonios, perdona sus pecados y cumple cada promesa Mesiánica.

  • Jesús por Su muerte busca y salva todo lo que estaba perdido con la caída de Adán.

  • Dios permite que aquellos que están en autoridad crucifiquen a Jesucristo y Él lo levanta de la muerte.

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Dios Revela

  • Puede que Dios tome más tiempo para cumplir Sus promesas, pero Él siempre las sostiene.

  • Dios demanda un pago por el pecado, pero Él también provee el pago que Él demanda.

  • Dios usa la maldad del hombre para lograr Sus propósitos redentores.

  • Los legalistas rehúsan venir a Dios a Su manera. La justicia de ellos está basada

    en las obras.

  • Los pecadores que reconocen su necesidad de redención vienen a Cristo y encuentran perdón y una nueva vida en Él.

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La Era de la Iglesia

HECHOS; LAS EPÍSTOLAS; HEBREOS (COMENZÓ EN PENTECOSTÉS HASTA HOY)

Durante el tiempo que enseñó a Sus discípulos, predijo del día cuando formaría a Sus discípulos en comunidades llamadas iglesias. Estas comunidades serían edificadas sobre la confesión de que Jesús es el Cristo. Cuando Pedro confesó que Jesús era el Cristo, Jesús le respondió con las palabras: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” (Mateo 16:18). Las iglesias se componen de creyentes que confiesan que Jesús es el Cristo.

Estos nuevos creyentes hablaban tan a menudo de Jesús que fueron llamados cristianos. Como Jesús había prometido, se reunían en comunidades llamadas iglesias. Estas iglesias consistían en creyentes bautizados en Jesús que se reunían para los propósitos específicos: adorar a Jesús como Señor, enseñar y entrenar a Sus seguidores en Su Palabra, compañerismo en esta nueva vida y proclamar Su mensaje a su prójimo y a las naciones. Dios da a los creyentes dones espirituales para que le sirvan en la iglesia; todos los dones edifican la iglesia.

Dios dotó a ciertos hombres como apóstoles, maestros, profetas, evangelistas y pastores para equipar a Su nuevo pueblo a crecer en gracia. Estos líderes dotados enseñaron la Palabra a los seguidores, guardaron a las nuevas iglesias de falsa enseñanza y proclamaron el mensaje de Cristo a aquellos que no lo conocían. Dios levantó a siervos especiales: Santiago, Pedro, Juan, Pablo y Judas quienes escribieron numerosas cartas a estas nuevas iglesias y a sus líderes. Estas cartas ayudaron a los nuevos creyentes a entender los propósitos de Dios en las nuevas congregaciones, a tratar con el error, la guerra espiritual, el papel de la mujer, etc. y a enseñar verdades claras acerca de la persona y la obra de Jesús. Pablo visualizó estas nuevas iglesias como un templo donde Dios mora, como un campo donde Dios trabaja, como Su cuerpo con muchos miembros, pero sólo una Cabeza, y como Su novia.

Las primeras historias acerca de Jesús pasaron verbalmente de un creyente a otro. Recordaban con exactitud la vida, enseñanzas, la muerte y la resurrección de Jesús. Eventualmente, Dios, el Espíritu Santo, guío a ciertos apóstoles o al compañero de los apóstoles a preservar estos Evangelios en forma escrita. Mateo escribió a los judíos de Jesús el Mesías, y Rey de los Judíos, Marcos escribió a la gente común de Jesús el Siervo, Lucas escribió a los gentiles cultos de Jesús el Hijo del Hombre y Juan escribió del Salvador del mundo, el Hijo de Dios.

¿Qué nos revela la Era de la Iglesia acerca de Dios? Dios Habla

• Dios prometió a Abraham que por Él todas las familias de la tierra serían bendecidas; los creyentes en Cristo son los herederos de esta promesa. (Gálatas 3:14).

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  • Dios prometió la venida de un nuevo pacto que cambiaría el corazón de estas personas.

  • Dios cumplió Su promesa que había hecho acerca del advenimiento del Espíritu Santo.

    Dios Actúa

  • Dios derramó Su Espíritu en Pentecostés.

  • Dios abrió los corazones de las personas que respondían a las buenas nuevas

    de Su Hijo Jesús.

  • Dios estableció Su dominio en el mundo a través de Su iglesia.

    Dios Revela

  • Hombres y mujeres redimidos son empoderados por el Espíritu Santo para manifestar a Cristo en sus vidas individuales y en sus vidas colectivas a un mundo perdido.

  • El evangelio de Jesucristo es el poder de Dios para salvación a todo aquel que en Él cree.

  • La iglesia existe como el cuerpo de Cristo en la tierra.

  • La iglesia funciona adorando a Dios a través de Jesús, equipando al pueblo de Dios para vivir por Jesús y alcanzando a los incrédulos para darles a conocer el amor de Jesús.

  • Los miembros individuales se someten a la obra de Cristo en Su cuerpo para el bien mutuo de la iglesia, usan sus dones y talentos para Él en su cuerpo.

  • Las iglesias cumplen los propósitos de Jesús de glorificar a Dios como un cuerpo funcionando, un hermoso templo y una amorosa novia, todos portadores de la imagen de Cristo.

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La Era de las Misiones

HECHOS; LAS EPÍSTOLAS; HEBREOS
EL MARTIRIO DE ESTEBAN COMIENZA LA PERSECUSIÓN Y LA DISPERSIÓN DE LA

IGLESIA. LA ERA DE LAS MISIONES CONTINÚA HASTA EL FIN DEL TIEMPO

Antes que Jesús ascendiera al Padre, emitió una orden final a sus seguidores: “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:19-20). Además, dio una promesa final: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último

de la tierra” (Hechos 1:8).

Cuarenta días después de Su ascensión, mientras se reunían los creyentes, el Espíritu Santo vino sobre ellos con poder, dándoles la habilidad de hablar con denuedo de Jesús. Hablaron de Jesús a los israelitas de varias naciones, pueblos de otras nacionalidades, líderes religiosos, reyes, gobernadores y aún el gobierno del imperio. Dios cumplió Su promesa hecha a través del profeta Jeremías de poner Su ley en las mentes de los creyentes y escribirla en sus corazones. Los seguidores de Jesús llevaron Su mensaje a los judíos en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra en sus días. Sus seguidores fueron a todo el mundo conocido proclamando las buenas nuevas de Su muerte por los pecadores y Su resurrección con poder que demostró Su derrota sobre el pecado y la muerte.

Pedro y algunos otros de Sus seguidores llevaron las buenas noticias a los judíos. Felipe, uno de los primeros seguidores, compartió las buenas noticias de Jesús con un hombre de África, quien luego las llevó a su propio pueblo. Tomás, otro seguidor, fue al Oriente con las buenas nuevas, eventualmente estableció una iglesia en la India. Pablo, un apóstol elegido fuera de tiempo, quien se encontró con Jesús en el camino a Damasco mientras viajaba a arrestar seguidores de Jesús, llegó a ser uno de los más grandes obreros de Cristo esparciendo las buenas nuevas de Jesucristo y plantando iglesias a lo largo de Asia Menor (sur de Europa) y el resto del Imperio Romano.

La Era de las Misiones continúa hasta hoy y la Gran Comisión aún debe ser obedecida por todos los seguidores de Jesucristo. Las iglesias que no están activamente buscando cumplir la Gran Comisión ya están muriendo.

¿Qué nos revela la Era de las Misiones acerca de Dios? Dios Habla

  • La proclamación del mensaje del Evangelio convence a los hombres de su necesidad de Cristo y Su perdón.

  • La proclamación del nombre de Jesús cumple con la promesa de Abraham que en su simiente todas las naciones de la tierra serían bendecidas.

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Dios Actúa

  • Dios levanta hombres y mujeres para llevar el mensaje del Evangelio a personas que nunca lo han escuchado.

  • Dios ama de tal manera al mundo que Él envió a Su Hijo y continúa enviando a Sus siervos a todo el mundo para que lo conozcan.

    Dios Revela

  • El Espíritu Santo capacita y anima a hombres y mujeres a seguir a Jesucristo y llevar Su Evangelio a lo último de la tierra.

  • En todo lugar, donde el Evangelio de Jesucristo es proclamado, las personas abandonan su pecado, confían en Jesucristo como Señor y Salvador.

  • La persecución, frecuentemente, sigue a la proclamación del Evangelio.

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La Era del Fin de los Tiempos

EL LIBRO DE APOCALIPSIS
(EL FIN DEL TIEMPO Y EL NUEVO INICIO)

Juan, el discípulo a quien Jesús amó, sufrió una gran persecución por las buenas nuevas de Jesús. En sus últimos años, recibió una visión de Dios. Esta visión, reveló a Jesús en Su gloria y de los nuevos cielos y la nueva tierra, el juicio por venir, el cumplimiento de Sus promesas con respecto al pueblo de Israel, el regreso y el reino eterno de Cristo, la salvación de la iglesia y la victoria total sobre el mal, aplastando la cabeza de la serpiente.

La visión final de Juan en el libro de Apocalipsis, capítulo 21, revela a la Nueva Jerusalén donde ya no hay templo, Dios es el templo; no hay más árbol de ciencia del bien y del mal, Cristo es el Árbol de Vida; no más oscuridad, Jesús es la Luz.

¿Qué revela la Era del Fin de los Tiempos acerca de Dios? Dios habla

• Dios revela el juicio de Dios que derramó sobre pecadores no redimidos y malvados. Además, da la bienvenida a la iglesia, aquellos cuyas vestiduras han sido lavadas en la sangre del Cordero, a las Bodas del Cordero.

Dios Actúa

  • Dios destruirá al mundo y lanzará a los pecadores y a las huestes de maldad en el lago de fuego.

  • Todas las cosas son hechas nuevas. Dios Revela

  • El juicio de Dios sobre el pecado, satanás, los demonios y el mundo, debe motivarnos a vivir vidas gozosas, sacrificiales y santas.

  • La confianza en la victoria final de Cristo da esperanza a los creyentes cuando enfrentan la persecución en tiempos difíciles.

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Más detalle podría añadirse a cada una de las Eras. Estos breves resúmenes solamente proveen una base sobre la cual los estudiantes bíblicos podrán edificar al leer la Biblia cronológicamente.

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Posted by Iva May at 2:01 PM
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